Por qué a los niños les encantan los cuentos con personajes inventados por ellos
Un dragón llamado Galleta, una gata que conduce el autobús los martes. Por qué los niños quieren tanto a sus personajes y qué cambia cuando por fin pueden verlos.
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Pregúntale a un niño de cinco años por su personaje y prepárate para diez minutos de explicación. Un dragón llamado Galleta que tiene miedo a la oscuridad. Una gata que conduce el autobús del cole, pero solo los martes. Los detalles son rarísimos y el niño los defiende todos.
Los niños siempre han inventado personajes. Lo nuevo es que ahora pueden verlos.
Un personaje que es suyo
Al niño no solo le gusta Galleta. Conoce a Galleta, porque decidió todo sobre él.
Eso cambia su manera de escuchar. Un cuento sobre un dragón cualquiera es algo que pasa delante de él. Un cuento sobre su dragón es algo de lo que forma parte. Te interrumpe para corregirte (“no entraría ahí, le da miedo”), y ese tipo de atención es justo la que a los adultos les cuesta tanto conseguir.
Verlo en la página
Hasta hace poco el personaje vivía en la cabeza del niño o en un dibujo con ceras que solo él entendía. La generación de imágenes lo cambió. Describes un dragón pequeño y verde con una bufanda de rayas y aparece en la primera página. Si todo va bien, en la página ocho sigue llevando la bufanda.
Eso último importa más de lo que parece. Los niños se dan cuenta cuando un personaje cambia de una página a otra. Si la bufanda desaparece, la magia se rompe un poco. Mantener al personaje reconocible durante todo el libro es la parte técnica difícil, y es lo primero que comprueban los niños.
Lo que vemos cuando un niño tiene su propio libro
Lo pide otra vez. Y otra. Un libro protagonizado por su personaje sigue saliendo a la hora de dormir mucho después de que el libro comprado haya vuelto a la estantería.
Habla más. Les explica el personaje a los abuelos, a su hermana, al perro. Cuenta la historia de nuevo y, de paso, la mejora.
Los niños tímidos tienen un doble. Es más fácil dejar que un conejo valiente entre en el bosque oscuro que entrar tú, y después da pie a hablar de ello.
Y casi enseguida quieren una segunda parte. Está claro que Galleta no ha terminado sus aventuras.
Que siga siendo suyo
Deja que le ponga nombre, aunque se llame Tortita. Un personaje inventado vale más que uno prestado, porque el niño tuvo que decidirlo todo. Elegid juntos el estilo de ilustración: hay niños que quieren acuarela suave y otros que quieren algo que parezca una película. Y cuando termine el primer libro, recuperad al mismo protagonista para otro. Para un niño, dos libros con el mismo personaje ya son una saga.
Cómo funciona en TaleHop
Le das un nombre y una descripción breve al protagonista, eliges la edad (de 2 a 8 años) y un estilo de ilustración, y TaleHop escribe el cuento e ilustra cada página. Puedes leerlo en pantalla o imprimirlo en casa y doblarlo como un cuadernillo A5. Cuando tu hijo pregunte qué pasa después, puedes continuar la historia con el mismo protagonista en el mismo mundo.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta que mi hijo dibuje antes el personaje?
No. Basta con que lo describa en voz alta. Si ya tiene un dibujo, úsalo como guía para escribir la descripción.
¿Podemos usar un personaje de dibujos animados?
Mejor no. TaleHop pide personajes originales, y además los niños se encariñan más con los que inventan ellos.